Un pasado de migraciones: la historia de un refugiado
La historia que viene a continuación fue escrita por Abdi para The Kurdish Proyect, un profesor que ha vivido y ejercido su profesión en diferentes campos de refugiados a lo largo de la frontera de Turquía e Iraq. Abdi escribió esta historia a raíz de la pregunta “¿Cómo afectó el acuerdo de Sykes-Picot a ti y a tu comunidad?”
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Esta es la novena; la novena vez que nos fuerzan a marcharnos de nuestros campamentos. Cada vez con un nuevo principio; un principio de tortura y adversidades.
Resulta extraño que te exilien en tu propio país. Ser barrido de un país que ha sido dividido en cuatro partes e invadido por cuatro estados ocupantes.
Esta tragedia es muy diferente a otras. Veintidós años de huida y de cambiar de campamentos ha causado una profunda depresión en todos los habitantes, en todos los refugiados. Cualquier tipo de enfermedad psicológica o física puede ser vista en nuestro campo. Han sucedido una multitud de momentos trágicos que han destruido nuestras bases sociológicas y culturales.
Abandonar Turquía
La mayoría de los refugiados que viven en Makhmur vivían originalmente en Turquía, pero el gobierno turco les obligó a abandonar el país durante la guerra de 1990 entre los combatientes kurdos y el ejército turco.
Los kurdos se asentaron en la frontera turca con Iraq y construyeron un campamento. Después de una larga lucha, UNICEF les concedió una identidad política. Un par de años después, por las dificultades geográficas, los kurdos fueron divididos en dos campos diferentes: Biher y Sharanish.

Refugiados kurdos aguardan en en la orilla iraquí del rio Kabur que hace frontera con Turquia esperando el permiso para cruzar con seguridad a Turquia. En este momento el ejercito Turco impide a los refugiados kurdos la entrada en el país.
Como esos dos campos estaban cerca de la frontera turco-iraquí, sufrieron ataques sistemáticos por parte de la aviación del ejército turco que dejaron sin vida a muchas personas. Como resultado de esta realidad, por cuestiones de seguridad, los kurdos se vieron forzados a abandonar el campo.
Un nuevo campo de refugiados
El objetivo de UNICEF era llevar a los refugiados a un nuevo campo. Este se llamaba Atroosh y estaba en un lugar controlado por la autoridad del PDK (también conocido como el Partido Democrático de Kurdistán o KDP) Pero cuando, en 1995, hubo una disputa entre el PKK y el PDK los refugiados tuvieron que hacer frente a una serie de fatales acontecimientos.
Debido a las diferencias ideológicas, el PDK atacó a los refugiados asesinando a muchas personas, incluidas mujeres y niños. UNICEF se vio obligada a abandonar el campo y este fue rodeado por los Peshmerga del PDK. Estuvieron tres meses bajo asedio. Por culpa de ello y del embargo humanitario, trece niños murieron de hambre. En un año, 60 refugiados murieron a manos del PDK. Así que decidimos marcharnos del campo.
Para principios de 1996 nos habíamos asentado en un campamento nuevo llamado Ninowa, cerca de la frontera con Saddam. En este campo los ataques del ejército turco y los Peshmerga no cesaron. Allí también fueron asesinados mucho civiles. Ninguna organización humanitaria nacional o internacional nos ayudó, nos dejaron solos en una situación muy difícil. Después de esto, por los ataques del PDK, los refugiados escapamos al régimen de Saddam y nos instalamos en un lugar repleto de minas, en Nahdaran.
El campamento de refugiados de Makhmur
Después de cinco meses en Nahdaran, decidimos movernos a un lugar nuevo llamado Makhmur. Vivimos allí 16 años. Construimos casas, escuelas y otras organizaciones civiles. Los estudiantes que aprendían en nuestras escuelas iban a la universidad, muchos se habían graduado en esta.

El artista de talla internacional, Reza (en medio), enseña a un grupo de refugiados del Kurdistan Iraqui cómo usar cámaras de fotos.
Pero ahora Makhmur está vacía, todas nuestras escuelas han sido destruidas por el ISIS. Makhmur no es el último destino de nuestro exilio. Cuando todos esperábamos que fuera el final, comenzaba un nuevo horror.
Esta vez la causa era bien conocida: ¡ISIS! El grupo de terroristas y bárbaros que luchan contra la humanidad y destruye la realidad de la religión Islámica.
En nombre de Dios matan a personas inocentes y perpetúan un genocidio en la sociedad. Por la peligrosidad de los ataques de este grupo de terroristas, fuimos forzados a vaciar el campo de Makhmur. Miles de niños, mujeres y mayores estuvieron en peligro, a las puertas de una matanza a manos del ISIS.
Abandonar Makhmur
Como consecuencia, después de los ataques en el distrito de Makhmur y las invasiones a algunos pueblos, tuvimos que dejar atrás el campamento. En medio de la noche comenzamos a caminar hacia Hawler (Erbil). Nadie podía llevarse nada, solo rescatarse a uno mismo. Por la mañana ya no quedaba nadie en el campo.
Ahora no hay nada en Makhmur: no hay lugar, no hay oportunidad, no hay agua y estamos esperando cerca de las carreteras, en los parques y en las colinas. Niños, mujeres, mayores y el resto. Han dejado todo atrás.
En la realidad, cuando ocurren estos tristes incidentes las organizaciones humanitarias ayudan, pero aunque nos hayan reconocido como “refugiados” y UNICEF es responsable de este tipo de personas, la mayor parte del tiempo no se preocupan por nuestra situación. De nuevo juegan el papel de los tres monos: no ver el mal, no escuchar el mal y no decir el mal.
Quince mil refugiados sin hogar
Ahora, por lo anteriormente escrito, unas quince mil personas han sido obligadas a abandonar el campo y viven en las carreteras y los parques. Makhmur es un campamento de refugiados que incluye, más o menos, a quince mil personas; la mayoría mujeres y niños. Tres mil eran estudiantes de once escuelas incluyendo secundaria y bachillerato. Ya nadie va a la escuela o estudia algo.

La ONU establece a menos del 1% de la gente que pide ser reasentada
Nuestros estudiantes están en los parques, en las mezquitas, en las carreteras… y no tienen ningún futuro. Los problemas han aumentado hasta el clímax. Estamos en un distrito llamado Hagiawa, cerca de Ranya en el paso hacia la ciudad de Suleymaniyah. ¡Todo el mundo está en las mezquitas! Las mezquitas hacen de hogar para unas 200-300 personas, que viven sin unos mínimos higiénicos. Las mujeres y los hombres duermen en el mismo lugar y comen de la misma comida, no existen los servicios sanitarios que se necesitan. Todo está repleto de personas enfermas.
Los derechos humanos, la igualdad y la responsabilidad han sido olvidados por los organismos internacionales, como UNICEF. Se han olvidado de Makhmur y su gente. El otoño va a empezar; estamos en una región cerca de las montañas y va a llover y nevar. No hay casas, no hay lugares en donde refugiarnos. Tres mil estudiantes necesitan una escuela y estudiar en su lengua materna, pero no hay ninguna escuela ni ningún sitio en el que se pueda impartir clases.
El KRG en los tiempos difíciles
El KRG (Gobierno Regional de Kurdistán) no nos ayuda porque ellos también están en tiempos difíciles. No tienen la experiencia necesaria para organizar refugiados y gestionar sus problemas. Por ello, si nuestros problemas continúan, está muy claro que se avecina un nuevo escenario nefasto.
El KRG, UNICEF y otras organizaciones internacionales son la responsables de lo que está pasando. Ellos tienen la responsabilidad de ayudar a las personas, solucionar problemas, rescatar a aquellos que están en peligro y luchar por una vida mejor para los refugiados.
Han sido muchos los pactos firmados sobre los derechos de las personas desplazadas. Hay muchos derechos nacionales, internacionales y universales que recaen sobre los refugiados. Las organizaciones mencionadas anteriormente son responsables, y serán juzgados por la conciencia humanitaria.
Problemas políticos
Nuestros problemas son, en su mayoría, políticos. Como inmigrantes el ejército y el gobierno turco nos han impuesto abandonar nuestros pueblos. Nuestros problemas son la falta de libertad, luchamos por nuestra identidad y por los derechos de ciudadanos democráticos. Las organizaciones nacionales e internacionales tienen la responsabilidad de ayudarnos y resolver los problemas kurdos pacíficamente.
Pero hoy en día resulta obvio que no prestan atención a estas dificultades y que no se ha hecho ningún trabajo para terminar con el horror: durante los 22 años de migración que han vivido los habitantes de Makhmur, las necesidades más importantes que tienen no han sido resueltas. Lo peor de todo es que no hay señales de que la ayuda esté en camino.
Ahora miles de refugiados están indefensos y sin hogar. Está muy claro que Iraq está sumida en el caos. En Shingal, Ninowa, Falluja….; el país está repleto de miserias. Sus problemas son la ayuda primaria, el hambre y los desplazamientos. Nuestros problemas son problemas políticos.
Pero llorar después de las tragedias no tiene sentido.
Artículo original publicado el 18 de mayo del 2016, en: http://thekurdishproject.org/stories/the-walking-past/ Traducido por Brigada 19 de julio
